lunes, 21 de noviembre de 2016

La capa española

Siempre elegante y distintiva. No hace falta ser español para llevarla, pero vestir esta prenda de abrigo denota afinidad con una cultura y distingue al que la lleva como alguien con un caracter dispuesto a desafiar al tiempo: La capa española.







Capa española
(Haz click para agrandar las imágenes)


De colores siempre oscuros, es prenda que abriga y que es muy elegante, ideal para usarla con traje.

¿Cuándo usar la capa española?

Teniendo en cuenta o que impone esta prenda, se la asocia actualmente al uso de trajes como el Frac (inexcusable), el Chaqué o trajes de chaqueta con corbata; por tanto hemos de pensar en los actos en los que usemos este tipo de prendas y con bajas temperaturas y tendremos la respuesta. Es el perfecto sustituto del abrigo, solo que un abrigo no dice tanto del que lo porta como la capa española.

También hay versiones de capa modernizada para uso con prendas sport, pero ya se aparta de lo tradicional, sin ser incompatibles si no todo lo contrario, en los guardarropas de los caballeros.


Portada de El País semanal con la imagen de Camilo José Cela vistiendo una capa española el día que recibió el premio Nobel de Literatura.

Como curiosidad, el pintor Pablo Picasso fue enterrado con su capa española.

¿Hace falta ser español para llevar una capa española? 

No, en absoluto, basta con querer ser elegante, pero ya hemos dicho que denota para el portador el tener una afinidad con una cultura concreta. Como extranjeros que usaron capa española se puede citar a Federico Fellini, Marcelo Mastroianni o Gary Cooper. 

¿De qué está hecha la capa española?


La materia principal es la lana de oveja en un 90 por ciento (la lana más famosa para capas es la del pueblo de Bejar), siendo el restante 10 por ciento de lana de cabra cachemira. También se le suele añadir hoy día un porcentaje pequeño de poliamida que le permite resistir más las arrugas. El embozo (la parte que cubre el rostro cuando el frío arrecia) en las capas de calidad es de terciopelo de algodón al 100 por ciento. 


Broche de capa española

Historia de la capa española


Muchos se ha escrito sobre esta prenda española. Su origen se remonta al Sagun que las tribus celtas e íberas vestían en invierno en época prerromana y que posteriormente fueron muy apreciadas por los invasores romanos, poco acostumbrados a los rudos inviernos de Hispania. Esta era una 
capa abierta en los costados y sujeta con una fíbula (broche métalico) en el hombro. Los árabes nos dejaron el albornoz, capote cerrado con capucha y que ha dado lugar a los que usámos en la ducha. En la Edad Media, la capa era manto obligado de todos los estamentos: capuces para los guerreros, tabardos y lobas para los nobles, capas magnas para los religiosos y capotillos de aldas para los campesinos.

Hacia el 1550, la capa mostraba el linaje, asociandose la corta longitud a la nobleza, así, al rey se la remataban en la cintura, los gentiles hombres la cortaban a medio muslo, los artesanos y menestrales en las rodillas y los villanos en los pies. 

Siglo XVII

En el siglo diecisiete, aún se usa el ferreruelo, capa corta que solía terciarse galanamente sobre un hombro.

Siglo XVIII

 El siglo dieciocho la dinastía Borbón importó los gustos y costumbres francesas, las capas cortesanas se tornan mas ligeras y de colores más vivos. La longitud de la prenda se hace cuestión de estado llegando a  provocar, en 1766, el denominado motín de Esquilache, pues este ministro de Carlos III ordenó que se cortaran las largas capas que usaba el pueblo y se modificaran los sombreros, con el objeto de hacer más fácil la identificación de las personas y atajar el crimen, cosa habitual en las calles mal iluminadas de España, donde cualquiera podía embozarze en la capa y portar cualquier tipo de arma con disimulo. Los disturbios tuvieron eco en toda España, siendo especialmente violentos los de las provincias vascas. El rey acabó destituyendo al ministro.

Lo cierto es que a pesar de la resistencia, la moda de la corte hizo mella y las capas más cortas acabaron popularizándose en las ciudades usándose vivos colores, no así entre el campesinado.
El color grana era característico de las capas del pueblo bajo. 

Siglo XIX

Los tipos se van uniformizando por igual a todos los estamentos, quedando sólo sutiles diferencias regionales, a la par que las lógicas diferencias en calidades.

Tipos tradicionales de capa española en el siglo XIX.

- Madrileña o pañosa, con esclavina, cuello bajo y embozo de terciopelo de colores, en terciopelo verde y o rojo. Debe llegar un poco por debajo de la corva.
- Castellana o parda, de paño pardo o marrón sin vivos y con grandes broches. Debe llegar a la altura del tobillo.
- Catalana, de amplios vuelos y capilla galoneada.
- Andaluza, de esclavina más corta y de longitud más corta que la madrileña.

La capa española hoy

El tipo de capa tradicional que ha llegado hasta nuestro días es normalmente de capa negra (también es aceptable el azul oscuro o tonos marrones) con embozos de terciopelo de color vivo, con esclavina adornada con pasamanería rematando el cuello con un broche.

Diversos diseñadores están sin embargo modernizando la capa española con nuevas formas que la hacen más llevable con prendas sport y juveniles

¿Cómo usar la capa española?

Adjuntamos un vídeo realizado por una de las más famosas tiendas de capas sobre como usar la capa. Advertimos que la música es horrible y el modelo no sonríe en ningún momento.




¿Cuanto cuesta una capa española?

El precio de una capa española depende de la calidad de los materiales y en especial de los adornos metálicos y bordados. En una buena tienda especializada de Bejar o Madrid se pueden conseguir una capa muy decente por unos 570 euros, pudiendo superar los tipos más caros los 1200 euros. No obstante, mira la fecha en la que fue publicada esta entrada para hacerte una idea de lo que puede haber subido el precio.
Se puede encargar a un sastre local que quizá nos haga un precio menor.
También venden capas españolas en El Corte Inglés a precios más asequibles.
Lo mejor es siempre pedir presupuesto antes de comprar.

En definitiva, la capa española merece estar en el guardarropa de cualquier hombre y el que la viste sabe que desafía al frío y al tiempo.

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